¿Quién dijo miedo?, ¿quién veía imposible eliminar a Francia?, ¿quién no confiaba en los campeones de Europa? Sí, 16 años después y por segunda vez en la historia, España es finalista de un Mundial.
Y lo ha hecho con un excelso partido ante la selección francesa en el que dejaron al 'todopoderoso' ataque galo formado por Mbappé, Olise, Dembélé y cía en un dos -y sin gran peligro- en su casillero de remates a puerta.
Apenas se habían consumido veinte minutos de encuentro cuando Lamine Yamal, en una pillería, provocaba un clarísimo penal de Digne para que Oyarzabal adelantara a los de De la Fuente en el marcador.
Tras el gol, a la Selección no le quemaba el balón y los franceses, en lugar de subir una marcha, mantuvieron el mismo plan basado en robo y contraaque en dos o tres toques.
Así llegó el partido al descanso y así prosiguió en el segundo acto. Y, caprichos del destino, el resultado fue similar.
En el 57', en un ataque sin aparente peligro flagrante de España, Pedro Porro conectó una pared perfecta que habilitó un movimiento excepcional de Oyarzabal para que el lateral del Tottenham pusiera el segundo en el luminoso.
Las caras de los franceses eran un poema. El banquillo español, una definición gráfica del éxtasis. ¿La reacción de los nuestros? La misma: posesión, desgaste y a buscar el tercero.
'Les Bleus' apretaron en los compases finales, pero no había quién lograra inquietar a un Unai García que lleva un sobresaliente Mundial.
El próximo domingo, a las nueve de la noche hora peninsular, España se medirá en la segunda final de su historia a Inglaterra o Argentina en Nueva York
Comments